Vivir del Arte como tabú
Vivir del Arte: Una Profecía Avasalladora En nuestra sociedad, vivir del arte es considerado como un tabú, un misterio indescifrable. Sin embargo, desde mi perspectiva como artista plástico, considero que esta creencia está arraigada de manera injusta en nuestra sociedad. Para mí, vivir del arte es una profecía, una vocación tan legítima como cualquier otra. El arte es una expresión genuina de la creatividad humana. A través de diferentes formas y técnicas, los artistas transmiten emociones, pensamientos y experiencias que trascienden las barreras del lenguaje. Su trabajo es una manifestación de su ser interior, una manera de conectarse con el mundo y generar un impacto en la sociedad. Sin embargo, a pesar de la importancia del arte en nuestras vidas, todavía existe cierta resistencia a aceptar que se puede vivir y prosperar como artista. La idea de que el arte no es una profesión "real" persiste, alimentada por estereotipos y prejuicios que minimizan el valor del trabajo artístico. Pero ¿por qué deberíamos considerar el vivir del arte como un tabú? ¿Por qué deberíamos limitar el potencial de los artistas y su impacto en la sociedad? En mi opinión, la respuesta se encuentra en el miedo a lo desconocido. La creatividad y la expresión artística son consideradas como elementos impredecibles y, por lo tanto, inciertos en términos de estabilidad económica. Sin embargo, esta visión limitada no toma en cuenta el hecho de que el arte ha sido una parte integral de nuestra historia y cultura desde tiempos inmemoriales. Grandes maestros como Leonardo da Vinci, Pablo Picasso y Frida Kahlo, entre muchos otros, han dejado un legado que ha trascendido el tiempo y ha influido en generaciones posteriores. Sus obras de arte siguen siendo admiradas y valoradas en la actualidad, y sus creadores han logrado vivir y prosperar gracias a su arte. Es importante reconocer que vivir del arte requiere dedicación, perseverancia y una mentalidad emprendedora. Los artistas deben aprender a promocionar su trabajo, establecer redes de contactos y adaptarse a los cambios del mercado. Sin embargo, esto no es exclusivo del mundo del arte. Cualquier profesión requiere esfuerzo y habilidades adicionales para alcanzar el éxito. Es hora de romper con los estereotipos y prejuicios que rodean al arte y a aquellos que eligen vivir de él. El arte es una profesión legítima, una profecía que merece ser valorada y respetada. Los artistas plásticos tienen el poder de cambiar el mundo a través de sus creaciones, de abrir nuevas perspectivas y de generar emociones en quienes las contemplen. En resumen, vivir del arte no debería ser un tabú o un misterio. Es una profecía que, como cualquier otra profesión, requiere dedicación y pasión. Es hora de valorar y apoyar a los artistas plásticos, reconociendo su contribución a la sociedad y su capacidad para inspirarnos y desafiar nuestras percepciones.


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